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Veinticuatro nuevos amortiguadores industriales para los doce finales de vía

Llalco Fluid Technology ha restaurado las toperas de 1928 de la Estación de Francia en Barcelona, mejorando la seguridad ferroviaria sin afectar el patrimonio histórico y artístico de la terminal.


(17/01/2020)  

Las antiguas toperas se han convertido en sistemas de seguridad de altas prestaciones que mediante el control de la deceleración permiten mitigar los daños en caso de impacto. Llalco utiliza un simulador propio para calcular la absorción de la energía del impacto que es transformada en calor por las cápsulas amortiguadoras, sin que esta sea devuelta al tren.

El simulador permite diseñar la topera específica para cada escenario de impacto, con la finalidad de absorber la energía cinética del tren a una determinada velocidad y pararlo con una desaceleración de confort que no cause daños ni a las personas, ni al material rodante ni a la vía.

 

 

Francia

La solución para la estación de Francia consiste en unos amortiguadores hidráulicos de gas de 3,4 metros de longitud constituidos por tres cámaras: una de gas nitrógeno y dos de aceite, que actúan mediante un sofisticado mecanismo de absorción de energía constituyendo un amortiguador gas-hidráulico.

Los amortiguadores gas-hidráulicos ofrecen una baja deceleración constante que es la que permite proteger la integridad estructural del tren y la seguridad de los viajeros, y están exentas de mantenimiento por más de cinco años, con impactos iguales o inferiores a los que fueron solicitados.

 

 

Transformación

Durante los meses de noviembre y diciembre de 2019, Llalco llevó a cabo la instalación de los veinticuatro amortiguadores industriales para los doce finales de vía de la Estación de Francia. Los amortiguadores, de 3,4 metros de longitud, han sustituido a los pistones existentes de 1928 que ya estaban obsoletos.

Cada una de las toperas fue desmontada para extraer el pistón antiguo con la ayuda de una grúa tipo araña con limitador de altura. Tras extraer el pistón se limpió la zona interior de la topera y se preparó para ubicar los nuevos amortiguadores sin afectar a su aspecto exterior.

La vía 11, donde se produjo el impacto del tren en 2017, requirió un trabajo más laborioso ya que fue necesario realizar un diseño similar al de las toperas adyacentes y reconstruir las piezas que fueron dañadas por el impacto.